Existen tres valentines que la iglesia católica venera, este 14 de febrero:
Un sacerdote romano, decapitado en el año 273 y que fue enterrado en un cementerio de la Vía Flaminia.
Un obispo de Terni, cuyas reliquias se encuentran en la iglesia de Santa Práxedes, en Roma.
Un obispo itinerante de Recia, enterrado en Mais, cerca de Merano, en el Tirol italiano.
De una forma o de otra, a este santo (al que sea de los tres), se le convirtió en el patrón de los enamorados, ya que es en esta época del año cuando los pájaros comienzan a aparearse y siguiendo la llamada de la naturaleza, los jóvenes casaderos hacían lo mismo, dicho más suavemente, buscaban novia o novio.
Sea como sea, hoy es el día de los enamorados y como no podía ser de otra forma, esto llama mi atención. ¿Por qué dedicamos un día a los enamorados? Independientemente que les venga bien a los comercios, ¿por qué dedicar un día al amor?, se me puede responder, que es para proponer un día para recordarlo...........
Mal, muy mal estamos, si por habérsenos olvidado amar, nos lo tiene que recordar. Cuando uno deliberadamente se propone amar, es que ya no lo hace y como el amor no es un sentimiento, que se da o se toma, sino el resultado de nuestra paz interior, su ausencia nos dice que no tenemos paz, que somos y proyectamos desamor, turbación y violencia.
Podemos al igual que la iglesia católica, inventar bonitas historias para colorear este día o regalar cosas a los que “decimos” que amamos, pero tal vez sería mejor echar una miradita dentro de nosotros, para ver como están las cosas.
De una u otra forma, feliz día de san Valentín, felicidad ahora y siempre.